Siempre que digas nunca,
A veces te arrepientes,
Porque nada te resulta,
Dejo veinte flores,
En cada metralleta que
me apunta y la pregunta,
Por qué siempre tus temores
Se los reflejas al planeta,
Con cuchillos afilados en la punta,
No me pidas que perdone,
Si tu in sultas,
A los soles qué,
Se ocultan, pero están ahí
mirando tu conducta,
Sí, yo les regale
Mi cabeza a la naturaleza,
Y mis neuronas se preguntan ¿por qué?,
No tocan tam bores si las manos juntan,
Tal vez, así, ahí,
En una de esas te acostumbras,
A ser feliz,
Hay mariposas
Te llevas todo pero vuelves siempre,
Acaricias mis poros, sólo lloro,
Sí, me encierran, no se siente,
Decoro el alma, estando en calma,
Perforo sus palmas, de es e modo,
En que sangra el to do de esa palabra
Atado a amarte, y a ver te,
Mujer transparente,
Que me enferma, y cobija,
Hija y madre
Energía viviente,
Corríjase si hace alarde,
se hace tarde, a parte,
No hay pa’ que a sincerarse,
Con el que no te entiende,
Hablo de enamorarse,
Y hacer arte puro y du ro,
Como el aire subo y duro,
Y voy a trabajar pa ra alegrarte,
Muros subo y vuelo,
Ese es el consuelo del vigilante
Que no pudo pero tuvo más desvelo,
Pa encontrarse,
En el estero,
Despertar,
Sentimientos primero,
Voy,
Acostar,
A la ava ricia,
Y el querer ser el primero,
Enserio quiero,
Derrotar,
Esa franquicia,
Que nos niega ,
Y nos desquicia,
Alumbrar,
El sol de enero,
Eso espero,
[Coro]: Hay