Hay dulces en la ciudad
Paseando por la avenida
Y no se ve la luz luna
r
Que antes tenía de cortesía
La noche se va
Y el sol de neón que me ilumina
No me quema ni me enfría
No soy de neta
Aunque a veces creo me gustaría
Creo que me convendría
Tengo ilusión en dencería
Con un esmalte, co n ropa fina
Qué buen servicio, más no hay propina
Busqué buen hombre, día copina
Si aún se siente algo en esta canción
O si todo ya es robotico
Que aún puedo cantar
después de un show
Que me queda toda vía
Mucha letra y mucha vida
La noche se va
Y el sol de neón que me inculca
No me quema, ni me fría
Y no soy de metal
Aunque a veces creo me gustaría
Creo que me convendría
Y yo que aprendí a escribir en crisis,
no en una butaca ni con una metodología difícil.
Aprendí que las letras me las dicta el inconsciente,
pues no encontré otra manera de sonar elocuente.
Con la rima que la gente estima, el sonido que es amigo,
que converge en el tiempo para
impactar este momento.
La magia musical que se pasea en lo visceral,
para explicar lo que siento, lo que pienso
y hasta lo que aún no entiendo.
Es un proceso artesanal, no la producción en masa de un objeto banal,
que lo que escribo,
lo canto para poder sanar.
La noche se va
y el sol en el ojo que me ilumina
no me quema ni me enfría
y no soy de metal
aunque a veces creo que me gustaría
creo que me convendría
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