Fueron tus
palabras la canción de mi esperanza
y en tus tibias manos se dur
mió mi corazón
Era tan feliz y fue tan cie ga mi confianza
que jamás la duda vino a
mi razón.
Pero hoy solo siento que tus lá
grimas me que man
y ese llanto impío que me
quiere convencer
es la carcajada de tu voz
que me condena a vivir siempre
engañada a tu querer.
No mientas,
que tu boca pecadora se destiñe
cuando implora sus mentiras al jurar.
No mientas, si en tus ojos he leído
que tu amor ya lo he perdido
y es inútil suplicar.
Hablame, la verdad quiero que digas,
no se mata por intrigas,
de ese modo un corazón no mienta.
Que mi amargo al contemplarte
y el afán de perdonarte
me podría hacer traición.
Sé que sí te apiadas de mi vida que agoniza
y en un gesto franco a tu interio
r
me dejas ver hallaré las
brazas de mi amor hecho ceniza
más nada me importa si así debe ser
solo quiero verte con el
alma descubierta
afrontando todo por tener sin realidad
para que al marcharme con mis
pobres flores muertas
lleve al menos de tus labios la verdad.
No mientas que tu boca
pecadora se destiñe
cuando implora sus mentiras altas,
no mientas
Si en tus ojos he leído
que tu amor ya lo he perdido
y es inú til suplicar,
¡Háblame la verdad!
Quiero que digas,
no se mata por intrigas
de ese madón corazón.
No mien tas que mi
amargo al contemplarte
y el afán de perdonarte
me podría ser traición.