La miré,
sin siquiera saber lo que pasaría, tenía el universo entre sus ojos cafés,
la mirada perdida, me sentí alcolizado,
no sa bía si estaba embriagado por el licor
o por su esencia, era la noche perfecta,
alcohol, viento, calor, nicotina, sangre,
El tiempo se detuvo co mo si hubiese juntado cada segundo,
cada minuto, cada hora, cada
color, cada olor, cada sabor, cada caricia, cada sonido,
todos los sentidos que me permitieron
conocerla.
Sus labios se sentían como algodón rancio,
eran suaves y tersos como nubes después de
la tormenta.
¿Y yo?
Yo seguía alcoholizado, y de mis labios so lo brotó
un vayámonos a un lugar donde podamos
estar solos, te juro que no preguntaré tu nombre,
no quiero problemas, nena, solo bésame
más.
Perdámonos en un ba r que quiero poner tu
canción favorita en la roncola, quiero que
escriban mi nombre en algún espejo con labial,
quiero que la noche se escuche a ti, y si,
su voz era tan melódica como la sinfo
nía número 5 en do menor de
Beethoven, sentía
sus palabras flotar, agudas, graves,
el drújula sobre el drújulas, todas brotaban de esos
dientes blancos para terminar en mis oídos,
no fuimos de ahí, y ni siquiera pregunté
a dónde partíamos.
La brisa del mar se desvaneció entre mil dedos,
olía a latas de cerveza vacía, a
Chanel número cinco, olía a arena,
a hoy no quiero problemas nena, solo quiero oler
tu perfume, a quizá no sepa tu nombre pero abrázame,
bésame, húndeme, fúndeme.
La noche olía a primavera, abacardí con coca cola,
abrazame y no me dejes sola, a
ta cos después de la peda, a veces en la carretera, y ella,
ella olía a lavanda, a tarde de sábado,
Aperdámonos entre el humo de
nuestros cigarrillos
Olía a alma libre
Y ahí fue cuando en tendí la
luminosa os curidad de su ser
Como si estuviese revolcada
entre las galaxias
Entre la espuma del mar,
entre la arena, entre el viento
Me pareció casi perfecta, semidiosa
Un tanto animal salvaje, un tanto diosa
Comprendí entonces que
me gustaba estar ahí
Ahí con ella, junto a ese olor a lavanda
A tarde de sábado
Aperdámonos entre el humo
de nuestros cigarrillos
Junto a ese olor de alma libre
aunque fuese solo por una
noche